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Vida sexual plena después de los cincuenta

La obstetra y ginecóloga Lissette Gutiérrez, con una subespecialidad en salud sexual para hombres y mujeres, orienta sobre cómo alcanzar una vida sexual plena después de los cincuenta.

Con el pasar de los años se presentan cambios físicos, pero esto no quiere decir que el deseo sexual desaparece. El deseo de intimidar es atemporal, y aunque la vida sexual pudiera cambiar por la edad, aún así se puede disfrutar de una vida sexual plena.

Partiendo de esta premisa la doctora Lissette Gutiérrez, con subespecialidad en salud sexual para hombres y mujeres, enfatiza que la clave está en tener una buena comunicación con la pareja para poder expresar claramente nuestras necesidades y deseos.

Y aunque estudios han confirmado que el sexo puede disminuir a medida que envejecemos, de acuerdo con la especialista aún así se ha encontrado que tanto los hombres como las mujeres pueden disfrutar del sexo oral, vaginal y de la masturbación hasta los ochenta años.

“A medida que envejecemos podemos tener una vida sexual satisfactoria porque el sexo es importante en la vida de cada uno de nosotros”, dijo Gutiérrez a ActivoPR, al destacar que “hay que tener una buena comunicación con la pareja. Le debemos dedicar tiempo para ser sexuales y sensuales. En ese tiempo de intimidad se debe aprovechar para conversar sobre los pensamientos y emociones, expresando las necesidades que tenemos”.

Está claro que entre las parejas puede haber una diferencia de libido o deseo sexual. “Por esto es importante que la persona que inicie el acercamiento pregunte a la otra persona cuáles son sus necesidades. Suele pasar que no queremos herir a nuestra pareja, cuando queremos o no queremos tener actividad sexual”.

“El deseo y la función sexual se pueden ver afectados por la interacción compleja entre los factores psicológicos y fisiológicos que pueden existir. No vamos a tener el mismo sexo cuando teníamos 20 o 30 años, pero sí podemos buscar formas de optimizar las respuestas de nuestros cuerpos para tener una buena salud sexual y experiencias satisfactorias en la actualidad”, enfatizó.

Cambios físicos y emocionales

“El envejecer es algo natural y puede ser emocionante en nuestras vidas. Pero es importante entender los cambios que tiene nuestro cuerpo para ayudarnos a buscar ayuda para tener una vida sexual placentera”, explicó.

En el caso del hombre “pueden haber cambios de libido o del deseo, puede haber una disminución de orgasmo, disminución en la producción de semen y dificultad en tener una erección. La testosterona podría disminuir a 1 % anual después de los 30 años. Pero esto no significa que un hombre de 50 años pueda tener igual o más deseos que un hombre de 30 años, porque pudieran existir otros factores quizás psicológicos que afectan el placer sexual. Existen medicamentos que pudieran ayudar en estos casos”.

En las féminas se dan los cambios hormonales por la disminución en estrógenos. “Esto pudiera causar resequedad vaginal lo cual provoca que el sexo sea más incómodo o doloroso”, detalló.

Asimismo, esto también pudiera incidir en la excitación.

“Pudiera disminuir la excitación o estar menos sensibles al tacto y las caricias. Estos cambios hormonales también pueden provocar cambios emocionales que pueden causar estrés y la disminución de interés que tengan las mujeres”, afirmó Gutiérrez.

Por otro lado, mencionó “que hay mujeres que pueden disfrutar de la menopausia (12 meses sin tener período menstrual) porque no sienten la preocupación de quedar embarazadas, pero pueden haber cambios en la forma del cuerpo que puedan hacerla sentir menos deseable como parte de los cambios hormonales después de la menopausia”.

Si bien las mujeres abandonan los años reproductivos después de la menopausia, el hombre no abandona los años reproductivos, porque el hombre puede continuar produciendo espermatozoides, explicó.

Condiciones médicas

También es importante conversar con la pareja sobre las condiciones médicas y el bienestar en general, así como factores que pudieran afectar su salud sexual como las enfermedades cardiovasculares, presión arterial alta, diabetes, cambios hormonales, depresión y ansiedad, “que pueden plantear desafíos en la actividad sexual”.

“Además los medicamentos que se utilizan para tratar estas condiciones pudieran tener efectos secundarios”, indicó.

En tanto, recomendó “hablar con el proveedor de salud para la posibilidad de cambiar algún medicamento o añadir algún medicamento para reducir los efectos secundarios”.

Por otro lado, mencionó que “los procedimientos quirúrgicos también pueden tener un impacto en la vida sexual de las personas sea fisiológica o psicológica”.

Y por último, y no menos importante, es dialogar sobre el sexo seguro.

“Hay que hablar también sobre las enfermedades sexualmente transmisibles que no tienen edad”, alertó.

Para más información puede comunicarse con la doctora Lissette Gutiérrez a traves de su portal: drlissettegutierrez.com

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