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La artritis reumatoide, una enfermedad que afecta más a la mujer

Aseguran los especialistas que de cada cuatro pacientes con esta enfermedad, tres son mujeres

En el pasado los estudios sobre las enfermedades del ser humano se centraban en el cuerpo del hombre y se daban por universales síntomas y tratamientos que no debieren ser iguales en ambos sexo.

Esa perspectiva quedó para la historia y hoy los especialistas amplían en el diagnóstico de enfermedades y centran la atención en quienes la padecen duramente.

En el caso de la artritis reumatoide, trastorno inflamatorio crónico que puede afectar más que solo las articulaciones, aseguran los especialistas que de cada cuatro pacientes con esta enfermedad, tres son mujeres.

Qué es la artritis reumatoide

Es un trastorno autoinmunitario que ocurre cuando el sistema inmunitario ataca por error los tejidos del cuerpo.

Puede dañar distintos sistemas corporales, incluida la piel, los ojos, los pulmones, el corazón y los vasos sanguíneos.

A diferencia del daño por desgaste de la osteoartritis, la artritis reumatoide afecta el revestimiento de las articulaciones y causa una dolorosa hinchazón que puede finalmente causar la erosión ósea y la deformidad de las articulaciones.

Las mujeres las más afectadas

Según un artículo de Infobae, expertos estiman que esta enfermedad afecta entre el 0,5% y 1% de la población mundial, es decir más de 20 millones de personas.

Se desarrolla con más frecuencia en mujeres que en hombres entre los 20 y 50 años. Si bien es más habitual su detección en la edad adulta, puede afectar también a niños y jóvenes.

Con respecto a los motivos de la prevalencia en las mujeres, la médica reumatóloga Blanca Hernández, del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla, considera que pese a las muchas investigaciones que se han realizado “no se conoce el motivo de estas diferencias”.

“Las teorías son diversas, por ejemplo, que las mujeres tenemos una mayor cantidad de material genético por el tipo de cromosomas (cromosomas XX) y este material genético podría estar ligado con una diferente expresión del sistema inmune”.

Otra explicación de la experta son “los nexos que hay entre las hormonas sexuales femeninas –estrógenos y progesterona– que son proinflamatorias, frente a las hormonas masculinas –andrógenos y testosterona–, que se consideran antiinflamatorias”.

También considera otros aspectos como la composición muscular o la microbiota intestinal.

La perciben diferente

La manera de percibir los síntomas de esta enfermedad varían en ambos sexo.

Asegura Hernández que “existen unas medidas de la enfermedad que llamamos ‘desenlaces informados por los pacientes’, que siempre puntúan peor las mujeres”.

Según los estudios realizados con perspectiva de género, “se reportan más inflamación y discapacidad en las mujeres. Sobre todo, en la capacidad para hacer tareas manuales sencillas donde se emplean pequeñas articulaciones de las manos como abrir un frasco o peinarse”.

Precisa que los mismo ocurre con las comorbilidades, relacionadas con la artritis reumatoide, entre las que se encuentran la depresión, la osteoporosis o las alteraciones en la función de la glándula tiroides, que son mucho más frecuentes en las mujeres que padecen esta enfermedad.

La importancia de un buen diagnostico

Cuando la artritis reumatoidea no se trata a tiempo, el fuerte dolor e inflamación de las articulaciones se torna invalidante, pudiendo generar discapacidad y graves consecuencias en la vida cotidiana del paciente.

Razón por la cual, los expertos recomiendan un diagnóstico precoz y dar el tratamiento adecuado para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

“Es una enfermedad que puede tener un inicio insidioso pero que, de no ser tratada a tiempo, puede derivar en lesión articular e impacto en la calidad de vida de los pacientes”, destaca Hernández.

La doctora María Celina de la Vega, presidente de la Sociedad Argentina de Reumatología (SAR), coincide que el principal objetivo es empezar a tratar esta enfermedad a tiempo “para que el paciente pueda realizar sus actividades diarias sin sentirse limitado”.

“Si bien el avance en los tratamientos de los últimos años nos permite hablar de un aumento progresivo de las tasas de remisión, nada de esto se logra si no detectamos y diagnosticamos tempranamente”.

“Con el tratamiento adecuado, se puede detener el avance de la enfermedad y lograr que los pacientes tengan una calidad de vida adecuada”, agregó.

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