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Insisten en reapertura de casinos en nueva orden ejecutiva

El pedido surge en medio de un alza de casos en agosto.

casino/ archivo

De cara a la implementación de una nueva orden ejecutiva, representantes de la industria de casinos en la isla reiteró hoy su pedido de que se reabran los casinos en medio de la pandemia del Covid-19 y denunciaron que el gobierno no les ha explicado las razones para sostener el cierre de este sector.

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Durante una conferencia de prensa, gerentes, propietarios y empleados de los casinos de la isla argumentaron que —el cierre que promulgó la gobernadora Wanda Vázquez en una orden ejecutiva emitida el pasado 16 de julio— ha provocado pérdidas económicas en este sector y cesantías en la plantilla de empleados.

“Como pueden ver nuestros compañeros de la industria de los casinos no quieren seguir en las afueras del Departamento del Trabajo esperando un turno para recibir ayuda. Los trabajadores de los casinos solo quieren trabajar. El cierre de los casinos —aparte de injusto y sin prueba, el tiempo nos ha dado la razón— ha sido nefasto, afectando la salud física y mental de cientos de miles de familias puertorriqueñas”, dijo Ismael Vega, gerente general de Casino Metro del Hotel Sheraton de Puerto Rico, luego de presentar un video con testimonios de empleados y gerentes de hoteles en el que piden a la gobernadora que les permita operar en la nueva orden ejecutiva.

La actual orden ejecutiva vence el próximo 11 de septiembre. Hoy, el Departamento de Salud reportó cinco muertes por Covid-19; mientras, se registraron 107 casos confirmados y 48 casos probables adicionales. El total de casos confirmados ascendió a 16,788. Mientras que el total de fallecidos asciende a 482. 

Según Vega, la industria de casinos en el país emplea cerca de 3,000 empleados de forma directa. De estos, apuntó a que cerca del 95% de los empleados de la industria ha sido cesanteados o puestos bajo una licencia ante el cierre de los 16 casinos en el país como parte de las medidas de la gobernadora y el task force medico para contener el aumento de contagios por Covid-19.

Vega añadió que el cierre también pone en riesgo unos $150 millones que aporta dicha industria a la Universidad de Puerto Rico, a la Compañía de Turismo y al fondo general.

Por su parte, Sigfrido De Jesús, gerente general de Casino del Mar del Hotel La Concha, cuestionó que el gobierno no les ha ofrecido explicaciones para justificar el cierre de esta industria.

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Ambos portavoces además denunciaron que no han dialogado con funcionarios de La Fortaleza o con José Maymó, director ejecutivo de la Comisión de Juegos, ante una posible reapertura en la nueva orden ejecutiva que se espera se anuncie en los próximos días.

“Lamentablemente no ha habido ningún tipo de comunicación con nosotros. La invitación para explicarnos cuál es su sentir para poder rebatir los puntos que ellos tienen o issues“, indicó Vega.

Asimismo, ambos objetaron que el gobierno permita que las máquinas tragamonedas —aquellas que operan en farmacias, panaderías y otros comercios— puedan operar mientras las salas de casinos permanecen cerradas. Aseguraron que el gobierno tampoco les ofreció explicaciones para justificar dicha distinción.

“No hay razón para que estas máquinas ilegales continúen funcionando y peor aún sin ningún tipo de protocolo y control. Están operando sin ningún tipo de distanciamiento. Sin ninguna regla ni nada”, dijo De Jesús.

Vega, de igual forma, anticipó que mantener el cierre a esta industria podría poner en peligro el futuro de algunos casinos en la isla. De Jesús, mientras tanto, indicó que —en caso de que les permitan reabrir— los casinos en la isla están presupuestando una apertura con pérdidas económicas. “No tenemos proyecciones con ganancias, solo queremos rescatar a nuestros empleados”, agregó.

Ante la posibilidad de una reapertura, Vega reconoció que los casinos podrían operar a cerca de un 40% de capacidad, pero esto dependerá de cada casino debido al tamaño de sus respectivas salas. Indicó que en la orden ejecutiva del 16 de junio —que les permitió operar— estableció una capacidad máxima de 75% en el interior de las salas. Sin embargo, Vega explicó que muchos casinos solo permitieron entre un 35% a un 50% de capacidad ya que los protocolos exigían que dejaran una máquina apagada entre cada una.

Vea la transmisión de la conferencia de prensa aquí:

 

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