Voces Activas

Zoraida Vega y su misión de ayuda a los adultos mayores

En el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer, conversamos con Zoraida Vega, quien dirige la organización sin fines de lucro Esperanza para la Vejez.

La soledad y la falta de recursos para cubrir sus necesidades rutinarias permean como los factores detonantes que impactan la vida de los adultos mayores en Puerto Rico.

Con esta problemática social trabaja la organización sin fines de lucro Esperanza para la Vejez, con 56 años de establecida, dirigida por Zoraida Vega, desde hace 20 años.

Esperanza para la Vejez busca prolongar la calidad de vida de ese adulto mayor con la prestación de diversos servicios, como por ejemplo compañía, actividades que promueven bienestar, talleres educativos y actividades de recreación, entre muchos otros servicios, a través de programas de voluntariados como los abuelos adoptivos y los amigos acompañantes.

“Nosotros administramos centros de actividades de servicios múltiples para personas adultas mayores de 60 años, promoviendo el envejecimiento saludable y activo”, explicó la directora ejecutiva, quien también modera el espacio radial Esperanza para la Vejez, que se transmite todos los jueves de 3:00 a 4:00 p. m., por WIPR Radio y Facebook.

En la actualidad, la organización con presencia en Carolina, Bayamón, Ponce, Mayagüez y San Germán, también desarrolla talleres enfocados en el área de salud, estimulación cognitiva, salud emocional y talleres educativos para el mejor provecho a las herramientas tecnológicas.

“Como adulta mayor que soy es una verdadera satisfacción ver cómo hemos evolucionado si comparamos el adulto mayor de hace 30 años atrás versus el adulto mayor de hoy día, que es más activo. En mi caso esto es lo que me mueve a desarrollar estos proyectos que ayudan a mejorar la calidad de vida de los adultos que viven en otros escenarios. Es una gran satisfacción”, manifestó en entrevista con ACTIVOPR.com

Según detalló, muchas de las mujeres que acuden a recibir los servicios son mujeres que no han tenido una educación superior, eran amas de casa que actualmente viven solas y no cuentan con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades.

“La mayoría eran amas de casa, sin educación profesional, con pocos ingresos y que ahora sus familiares (esposo e hijos) ya no están. A esto se le añade el costo de utilidades en el hogar, costos de alimentación y necesidades médicas especiales”, precisó.

Para puntualizar hizo una exhortación: “Es tiempo de detenernos y mirar hacia dónde va Puerto Rico. Somos una población envejecida y el llegar a la vejez no es una causa. La asignación de fondos para poder cubrir sus necesidades, para que cada día estén más saludables, más activos y más independientes, no lo ven como una prioridad”.

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